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  • marotitamarota

Hoy no soy un cascabel


Navidad, regalos, vueltas a casa. Familia, árbol, portal de mi misma (broma mala). O no. Melancolía, ausencias, el tiempo. Lo sagrado, lo humano, el nacimiento. O no. Ando por el fino alambre de diferenciar mi propia alegria de la de los demás, mi melancolía de la ajena. Intento saber si tengo ganas de celebrar y el qué, intento dar un sentido corporal a las pequeñas decisiones cotidianas, que, en fechas como esta, incluyen a personas cercanas, y no sólo a mi misma. (Por cierto, qué vida reconcentrada en el interior tenemos los artistas. Qué intensos que somos. Pero eso otro día).


Ese sentido corporal está estos días en el pecho, como un faro redondo medio encendido, o la lente de una lupa, casi un microscopio mejor, entre mi corazón y el exterior, que agranda todo frente a mi (la dirección es frontal, sin posibilidad de dimensionalidad) y me muestra los detalles, lo poroso, la vida diminuta. Quizás por eso siento tristeza y humildad estos días. No por cuestionarme las reuniones familiares, el turrón y las compras, los símbolos aprendidos y performados, la repetición de rituales. No, mi naturaleza es cuestionarme todo, ya me he acostumbrado. Siento tristeza porque estoy en horas bajas de fe, necesito creer en lo bueno de la Vida aunque la Vida a menudo no sea buena, y ahora no encuentro esa fuerza. Todo me va bien. A mi. En mi vida. Pero no se me quita la idea de que nos estamos olvidando de algo (como cuando te vas de viaje largo y te dejas la basura sin tirar… me pasa taaaaanto), algo que dentro de un tiempo recordaremos y ya no estara. Siento que estamos perdiendo algo irrecuperable.


Pero ni idea de lo que es (aparte de la selva amazónica y nosecuantas especies animales, claro). Si os viene algo y me lo queréis contar os lo agradecería.

Y Feliz Navidad.

(Foto Stefania Gregori)





Christmas, presents, going back home. Family, tree, my own nativity portal (bad joke). Or not. Melancholy, absence, time. Sacredness, humanity, birth. Or not. I am walking the thin line of knowing the difference between my own joy and other’s, my own melancholy and the one belonging to others. I try to know if I want to celebrate, and what, I try sensing from the body how to make small daily decisions, which, in this season, include close people, not only myself. (By the way, what a concentrated inner life artists have. How intense we are. But that’s for another day).

This days that body sense is in my chest, like a half turned on beacon, or a magnifying glass, a microscope better, between my heart and the outer world. It enlarges everything in front of me (direction is frontal, no dimensional possibility) and shows the details, the pores, the tiny life. Maybe that’s why I feel sadness and humility this days.

Not because I question family gatherings, turrón and shopping, the symbols learned and performed, te repetition of rituals. No, I question everything by nature, I‘ve got used to it. I feel sad because my faith is declining: I need to believe that there’s goodness in Life, even when Life is not good often, and I can not find that strength right now. All is well. With me. In my life. But I can’t stop thinking we’re forgetting something (like when you leave home for a long trip and forget to take out the trash… it happens to me soooooo often), something we will realize in the near future. But then it won’t exist anymore. I feel we are loosing some irretrievable thing.


But I don’t have the slightest idea of what it may be (besides rain forest and don‘t know-how-many animal species, of course). If you have some hint and want to share it, I’ll be grateful.

And Merry Xmas.

(Foto: Stefania Gregori)

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